GRACIAS... LLEGÓ LA HORA

Hoy si, hoy solo puedo tener palabras de agradecimiento hacia todas esas personas que habéis estado conmigo en estas pasadas semanas, alentando, apoyando, abriéndome los ojos, buscando ese porqué que no ha llegado… pues no lo hay. Gracias a todos los compañeros, músicos y formaciones que a través de sus directores me habéis hecho sentir querido por vosotros ofreciéndome vuestra casa, no tengo palabras para agradeceros a todos y cada uno de vosotros este gesto, pues mi casa no se la ofrezco a cualquiera.

Todo el que me conoce sabe de mi pasión por nuestras tradiciones y su música, especialmente por la de las bandas de cornetas y tambores, pues desde los 12 años llevo aprendiendo y viviendo intensamente este estilo. Comenzando allá por el ’95 en la cantera de la banda de mi Hermandad de la Macarena, para engrosar las filas en las navidades del ’96 de la Banda de Cornetas y Tambores de la Centuria Romana de la Macarena, donde crecí como músico y más importante aún, como persona. Desde el 2.004 me hice cargo de la dirección musical de la misma, pero todo en la vida tiene un principio y un final… y de principios está forjada mi personalidad, quizás muchas veces me equivoque, o no, pero siempre he sido fiel a esos principios que me inculcaron mis mayores, al menos hasta el día de hoy. Quizás por esos principios, o quizás mi Señor de la Sentencia sepa el por qué, he tenido que dejar las filas de la Banda por la que siempre he luchado.

Como he dicho antes he sentido el calor de todos los que os habéis preocupado por mi, per hubo una llamada, que ya sabes que te lo dije, sino me hubieses llamado tú, te habría llamado yo, que me alegró enormemente, como muchos otros compañeros me ofreciste tu casa, y a sabiendas de mi idiosincrasia musical, pues como tantas veces he dicho me encantan todos los estilos de música procesional y sus variantes dentro de cada uno de ellos, mi pasión es el de las cornetas y tambores a la vieja usanza, y de repente me veo pegado a mi “rival” musical desde hace algunos años, pero que lo único que has hecho es defender tu banda tanto o más como yo he defendido a la que era mía, se trata de D. Enrique León, director de Esencia.

Así que desde ya, paso a ser miembro de la Banda de Cornetas y Tambores Esencia, dirigida musicalmente por un grande dentro del mundo de las bandas como es D. Enrique Garfia, y con un equipo de dirección y organización brutal, además, viendo el resto de compañeros… es un lujazo compartir filas con históricos de nuestras bandas, así como con nuevos compañeros de un nivel extraordinarios.

Enrique, te lo dije después del primer ensayo que os estuve viendo, “por una cosa u otra, no os había oído en directo, y si esto lo hacéis en 3 ensayos sueltos después de Semana Santa… en Cuaresma no quiero ni imaginarme como tiene que sonar”.

La verdad que me atraía el estilo, me atraía vuestra calidad, pues aunque no os había escuchado en vivo si que lo había hecho a través de internet, me atraía esa idea de “viejos roqueros”, pero ahora que he empezado a conoceros, quiero ser uno mas de los vuestros, luchar por nuestras costumbres, por conservar este estilo también necesario y con mucha cabida dentro de nuestra Semana Santa, disfrutar de mi corneta, esa a la que tanto le debo y que ha hecho que nuestros caminos se crucen y compartamos historias inimaginables hace apenas unos meses, pero que ya han empezado a escribirse en un nuevo capítulo de nuestras vidas.

Hoy si, hoy mi casa está donde quizás nunca pude imaginar que estuviese, pero que solo Ellos, mi Señor de la Sentencia y su Bendita Madre saben y así lo han querido, en la Banda de Cornetas y Tambores Esencia.

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