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Vivencias de mi Semana Santa...

Hoy no voy a escribir de ninguna nueva composición, hoy compartiré con todos ustedes mis vivencias durante la Semana Santa de 2.012, que aunque pasada por agua, ha tenido sus grandes momentos.

¡Por fin Domingo de Ramos!... pero con que mal pié empezó. Como cada año, desde hace ya algunos atrás, estábamos citados justo en la plaza de detrás de la Plaza Carmen Benítez (no consigo saber como se llama esa plaza... ) a eso de las cuatro de la tarde, esperando con ilusión que se abrieran las puertas del Templo dónde moran las Sagradas Imágenes Titulares de la Hermandad de San Roque, pero cuando debía hacerlo no dejaba de llover... pero casi dos horas después, ¡Aleluya! comenzó el discurrir de tan querida hermandad por las calles de Sevilla. La salida, es... no sé como explicarlo, pero es de los momentos mas tensos personales que vivo durante cada año tocando con mis compañeros, pero fue tocar la Marcha Real y listo para seguir tras sus pasos. Ya de vuelta de la Catedral, me encantó el discurrir del Señor de las Penas por la Cuesta del Rosario y su paso por la Alfalfa, dónde no cabían ni un alfiler. Algo después la tan nombrada, pero no por ello bella estampa entrando por Caballerizas, momento muy bello, pero la entrada de este año... me ha alegrado muchísimo ver tanta gente, como hacía ya muchos años no ocurría, viendo recogerse la hermandad.

Lunes Santo... ya van dos igual... como el anterior la Hermandad de San Felipe, de la localidad de Carmona, no pudo hacer su Estación de Penitencia. Durante la espera nos tuvieron como si de hermanos de la cofradía se tratase, en el interior del Templo, dónde no resguardamos de la lluvia. Había cantidad de hermanos desconsolados viendo como pasaba el tiempo, y éste a su vez no mejoraba, hasta que la Junta de Gobierno decidió no salir. Después de la celebración del Via Crucis, dentro del Templo, interpretamos una marcha a petición de la Hermandad, siendo la pieza elegida por ella misma, Yo Soy la Verdad.


Martes Santo. Íbamos camino de Jerez de la Frontera, aquí en Sevilla, ya se estaba estropeando el día con mas de una hermandad si haber realizado la salida, pero llegamos y vimos como el tiempo había sido clemente con nuestros hermanos de Jerez. Magnífica tarde, tras el Crucificado de la Defensión, hermandad seria, pausada en su discurrir e impecable en sus formas, la verdad que ya el pasado año sin haber salido, tuve ocasión de ver las Sagradas Imágenes en sus respectivos pasos en el interior del Templo, y me impactaron bastante, así como la propia hermandad, pero después de tener la oportunidad de ir detrás del Crucificado, me atrae bastante la hermandad. El discurrir por las calles jerezanas, quitando la carrera oficial, que de oídas sabía que era larga... bastante larga, pues desde que prácticamente sale, se incorpora a ella, me gustó bastante una calle estrechita y larga ya casi a la entrada, sin mas luz que la que desprendía la cera de los nazarenos y el propio paso, de la que no sé el nombre, pues se respiraba recogimiento al máximo, un momento muy bello.

Miércoles Santo, y de nuevo por las calles el Stmo. Cristo del Buen Fin. Citados en la Plaza del Buen Fin, a la espalda de la Iglesia Conventual de San Antonio de Padua, morada de la hermandad franciscana, estábamos esperando lo que pronto ocurriría, y Sevilla deseaba, ver a las hermandades por las calles. Así, que como cada año, salía el Crucificado, que tras tocarle la Marcha Real, a petición del Capataz, se interpretó Requiem, en memoria de los hermanos difuntos durante el año. El transitar de la cofradía como siempre, fue excelente, siendo uno de los momentos álgidos, los vividos en la Cuesta del Bacalao, y al paso por la Plaza de San Lorenzo a la vuelta.

Jueves Santo... ¡¡¡Ya vienen los Armaos!!! y bien que llegamos al Hospital Esperanza Macarena, después de recoger al Teniente y Capitán respectivamente, José Joaquín y Fernando, los cuales estrenaban sus cargos éste pasado Jueves Santo al frente de la Centuria.  Pues bien, dentro del Hospital, todas las plantas y alas fueron rebosadas de Esperanza, llevadas desde lo mas profundo de los corazones macarenos que salían como cada tarde de Jueves Santo desde la Basílica de la Esperanza Macarena, para repartirla para todos los que la necesitan.
Curioso fue un paciente que me paró y agarro la corneta, para decirme que él, había tocado también cuando joven y hasta los treinta años, en la Banda de la Centuria de Carmona ¿?, el caso que el buen hombre sentía alegría al recordar aquellos tiempos.
A pesar de la lluvia (mucho menos intensa que el año anterior), completamos el Bando, visitando primero a la Hdad. del Resucitado, la Hdad. de los Gitanos, paramos en el Ateneo de Sevilla, para después hacer lo propio en el Mercado de la Encarnación. Ya para terminar, rumbo a la Plaza de San Lorenzo para visitar a la Hdad. del Gran Poder... al Señor de Sevilla... momento único e irrepetible vivido dentro de la Basílica como cada año... ya una vez que salimos, íbamos para "casa", a verlos a Ellos, al Señor de la Sentencia y nuestra Bendita Madre de la Esperanza, pasando antes por delante de nuestra cantera, desde esa cantera que tantos y tan buenos músicos ha dado para Sevilla y su música procesional, y que seguirá dando para orgullo de los macarenos, tras dedicarles la nueva marcha ¡De la Macarena!, que mejor que para ellos, continuamos hasta la Basílica.

Madrugá. Tras un Jueves Santo totalmente deslucido por culpa de la lluvia, tenía la incertidumbre de ver que pasaría, pues aunque en ese momento no llovía, se oían comentarios de todo tipo que si a partir de las 8 de la mañana... pero por fin ¡¡¡Se abrieron la Puertas del Cielo!!! y comenzaron a sonar las primeras notas de los jóvenes músicos macarenos que abren paso a la Esperanza. Minutos mas tarde, ya estaba ahí, de nuevo Él, mi todo, volvía a salir a las calles de nuestra querida Hispalis ante el clamor de su Barrio, que lo esperaba ansiosamente. Tras un discurrir apresurado durante toda la Madrugá ante el riesgo de lluvia a partir de las primeras horas de la mañana del Viernes Santo, volví a encontrarme ante todo su poder, su mirada dulce y humilde, llena de amor hacia todos nosotros... sin duda una nueva Madrugá, llena de momentos, insignificantes quizás para cualquiera, pero llenos de sentimiento hacia el Señor de la Sentencia, recuerdos de aquellos que ya no están aquí entre nosotros, pero que gozan de la Esperanza ahí arriba desde dónde como ángeles de la guardia, nos vigilan...

Sin duda después de muchos años, sigo teniendo la misma sensación que el primer día, pues aunque parezcan iguales, cada día y cada año no tienen que ver con los anteriores y éste año en concreto, ha sido maravilloso. Gracias a todos mis compañeros por ser como sois, grandes, únicos e inimitables, ¡viva ustedes compañeros!.

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